“Inalámbrico” no dice nada por sí solo — hay dos tecnologías distintas debajo de esa palabra, y elegir la que no te sirve significa un mouse que se traba o un teclado que no pareas nunca.

1. 2.4GHz (con dongle USB) vs Bluetooth — no es lo mismo

  • 2.4GHz con receptor USB — conecta enchufando el dongle, sin configurar nada, y la respuesta es más inmediata (menos latencia). Ocupa un puerto USB fijo. Es la opción más simple si tu equipo tiene puertos libres.
  • Bluetooth — no ocupa puerto USB (ideal para notebooks con pocos puertos o para pantallas donde no querés cables sueltos), pero el primer pareo hay que hacerlo a mano y algunos equipos viejos no traen Bluetooth integrado.
  • Combo 2.4GHz + Bluetooth — varios de nuestros mouse y teclados traen ambas opciones en el mismo equipo (revisa el modelo): usas el que te acomode según el equipo del momento.

2. DPI: qué tan sensible se mueve el mouse

DPI mide cuánto se mueve el cursor por cada centímetro que mueves el mouse físicamente. Para uso de oficina (navegar, escribir, planillas), 1000-1600 DPI es más que suficiente — de hecho, mucho más y el cursor se vuelve difícil de controlar con precisión. Los DPI altos (3000+) importan para diseño o gaming, no para trabajo de escritorio típico.

3. Recargable USB-C vs pilas

Los modelos recargables por USB-C evitan comprar pilas, pero hay que acordarse de cargarlos — si se quedan sin batería en medio de una reunión, quedas sin mouse hasta enchufarlo. Los a pilas duran más tiempo sin atención (meses) pero generan el gasto recurrente de pilas. Si vas a estar lejos de un cargador seguido, pilas es más predecible.

4. Kit teclado + mouse: mismo receptor, un solo puerto

Si vas a comprar los dos, un kit combinado (teclado + mouse con un único receptor USB) usa un solo puerto en vez de dos — relevante si tu notebook o mini PC tiene pocos puertos disponibles.

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